EDITORIAL DE “EL GATO ESCALDADO”, DEL 21 DE AGOSTO
Estuve escuchando comentarios, leyendo otro poco, y no hay caso. Deliberadamente no buscan donde se les perdió sino por donde les conviene buscar. ¡Eh, muchachos, por ahí no es…! No fue por eso que ustedes dicen, fue… ¡porque tenía que ser así! De punta a punta. De cabo a rabo. De arriba abajo, fue. En horizontal y vertical, en diagonal y transversal, de forma lineal y envolvente, global y aplastante... Fue… allá, en lugares que ni sabíamos que existían. Y acá, en esta ciudad esquizofrénica, también, ¡qué joder! Fueron pueblos enteros, sin excepción, por ejemplo en Santiago del Estero, y fue en barrios impensados de la Capital. En los tan impensados no…. El mapa lo dice, los números cantan, el clima lo certifica. El viento sigue soplando del sur. Limpia el ambiente. Para alegría y alivio de la popular.
Fue por opción y por descarte, muchachos, por si no entendieron. Fue para ganar en salud. Por agradecimiento, y por hacerle contra a los contreras, también. Fue por lo que está pasando afuera (“¿vieron qué barbaridá, España y Estados Unidos. Y acá, ¡nada!…”). Fue por llevarnos bien con el colombiano Santos y el yorogua Mujica y Dilma y Chávez y Lugo y Correa y el inmenso Lula y el gran Fidel… Fue por buscar salvarnos todos juntos, como manda la ley primera del Martín Fierro. Fue bronca por tanto odio, fue amor mezclado con necesidad.
Que los otros fueron desunidos…. ¡Bah! Fue gracias a los viejos militantes que divagan en las redes sociales, obviamente; pero también fueron los memoriosos, los que recién se apiolan, y esos pibes que hablan del Modelo como si lo hubieran inventado ellos. Y algo de eso habrá…
¿Qué no comunicaron bien, dicen? ¡Ja! Les sobraron programas, lo que le falta es qué comunicar, además de inquina… ¿entienden?…
Fueron los que vieron cuando Néstor cerró los ojos, y fueron los que no se bancan a los K ni ahí, pero suman dos y dos y les da más que antes. Y eso vale… Fueron los raros y los modernos, los artistas y los intelectuales, los que la tienen clara, los comunes y silvestres. Fueron esos que opinan que “más vale malo conocido”; y los que recordaron cómo les fue aquella vez que prefirieron olvidar.
Muchachos, lo saben bien aunque se hagan los burros, aunque busquen no está por donde ustedes dicen la respuesta. Atiendan: fue por la memoria, la verdá y la justicia y por los juicios a los genocidas. Fueron la ley de medios y la de matrimonio igualitario, los aumentos a los jubilados y millones de autos vendidos. Fue la cuota 18 del plasmita, y el choripán con chimi y sin culpa. Fueron las vacaciones de este año en la playa; la changa casi segura, la Asignación por hijo y por la patrona de nuevo embarazada. Y la computadora un millón entregada al Cristian, en Tecnópolis, el pibe del colegio de no videntes 506, creo que de Berazategui. Un pibe al que muchos nunca vieron ni verán por sintonizar ese canal que tanto hace para amargar la vida de las personas. Y las hace más malas. Claro, esta noticia no sale por esa pantalla porque les arruina el estofado, les desmiente la manera que tienen de construir la realidad.
La mejor foto de la realidad, la que explica por qué fue como fue lo que fue, no es la de la celebración del domingo a la noche, o la conferencia de prensa, sino la de Cristian Maldonado, abrazado con Cristina, aferrado a la computadora un millón. Un par de días después del veredicto. Cristian, ahora es más igual con esa herramienta inclusiva, que tiene un software especial para ciegos. Cristian, a su manera, ahora ve, más que muchos.
Al revés de otros, que eligen cerrar los ojos a las evidencias que trasluce el día, como el Plan Conectar-Igualdad y su millón de netbooks distribuidas: que serán un millón ochocientas mil en noviembre. Computadoras que ya se fabrican en la Argentina. Esa fue la foto, la que muestra más de lo que muestra. Esa cámara de Buggé, el fotógrafo presidencial, sacó el futuro. El ahora y lo que vendrá. Esa foto está reflejando mañana. Por eso fue. Y fue así tan rotundo.
Fue por las 1.700 escuelas que se hicieron y por los científicos que volvieron y los que no se fueron; fue por las casas para 500.000 familias. Y fue por el asfalto, que si aun no llegó, el año que viene a más tardar, llega, porque a los de la otra cuadra ya les están haciendo las cloacas y tienen agua corriente. Y eso en buen criollo quiere decir que después le toca a otro. Vos, yo, el de la cuadra que viene.
Fue porque muchos argentinos ya viven mejor y porque a otros les falta menos para tener lo que merecen. Así lo viví yo en mi infancia, en Temperley, primero una cuadra, luego más, de a poco llegó la luz, el asfalto, el gas, las cloacas… épocas en las que no había dudas de que existía el futuro. Y fue por eso… por esperanza. Porque quién, si no, va a hacer lo que falta… Sé de lo que hablo. De esa esperanza inherente, que es expresión de lo inexorable. La esperanza de la Elida de Banfield, de Gache en Valladolid, Ruben y Edgar y Aguinaga y Tana, de Lanús, de Rodo y la Colombiana, Kiko, Lyda, de Marta y Akira y mi hija, mi jermu,… Una masa numeral que ha empezado a sentirse pueblo esencial, según el anhelo marechaliano.
Fue porque parece que le encontramos la vuelta al asunto, y salimos de la zozobra; fue porque la Argentina sanó su cuerpo, se atrevió a tomar decisiones con autonomía, vivificó su voluntad y su orgullo. Y anda resuelta floreándose por ahí. Con una novedad para anunciarle al mundo, envuelta con perfume de mujer.
Fue porque muchos imaginaron el bochornoso día después: con la pésima metáfora del profesor de Instrucción Cívica Ricardo Alfonsín, diciendo que una bandera negra se bajará el 23 de octubre, un fallido que solo suena a funesto presagio. La carrasposa voz de Biolcatti cometiendo sepuku de palabras, un sincericidio, al confesar que mintió. Que les va a bien a los ruralistas que tanto protestaron, que casi voltean al gobierno no hace tanto. El rictus de Patricia Bullrich, otra cara que es una confesión, reclamando la necesidad de un nuevo grupo A, “un congreso sin predominio del autoritarismo K” farfulla la que se atrevió una vez a bajarle el sueldo a los jubilados…; el barullo leguleyista de Graciela Camaño, la temible, incontinente golpeadora. Los graznidos de su socio, el provocador diplomado Eduardo Duhalde, que cada declaración desnuda aun más su ligazón con genocidas y asesinos. Que amenaza y quiere meter miedo con palabras fantasmagóricas ya licuadas, agitando subversivos y flamear de banderas rojas. Y sigue usando el nombre de Perón en vano, el canalla. O a Binner, con la vacuidad de su discurso y su gesticulación de marioneta, inflado como un chancho alimentado a soja; pero tal vez ni sus propios camaradas imaginaron la reunión entre el cómplice de la dictadura Samuel Gelblung y el trotskista espantasuegras Jorge Wermus Altamira… escabiando al fondo de un Dom Perignon, 1200 p la botella, sonrientes impúdicos, a la vista de todo el mundo. Todo un símbolo. Fue lo que fue también por ese día después.
Y fue porque no tienen empacho en mostrarse como son: egoístas, interesados, roñosos, traicioneros, insaciables, predadores desde sus ancestros más recónditos, son así vaya a saber por qué mutación. Fue porque detestan las leyes, que les sofrenan la ambición sin medida. Es gente que prescinde de la vergüenza con tal de hacer más beguén. Que de eso se trata todo para ellos, amigas y amigos.
Fue porque se entendió que la inseguridad -algo con lo que siempre asustan-, se controla con más laburo y educación. No con más represión. Con el freno a los monopolios, a las movidas financieras, a los capitales predadores. Se entendió que la inflación la crean los grandes grupos formadores de precios y no el gobierno. Se entendió que los noticieros inventan realidades, que no se corresponden con lo que pasa en verdad. Fue porque algo de eso se entendió.
Fue por un nuevo sentido común que se superpuso a la violencia y crispación que invaden los sentidos desde la pantalla: en casa, en la calle, en las vidrieras, en las estaciones, en las salas de espera, en los bares, en los negocios, siempre la misma sigla, las mismas jetas amargas. Cansó un poco eso, parece, muchachos. Fue porque muchos se dieron cuenta del engaño televisivo y relativizaron el verosímil inventado por esas imágenes y ese relato. Sesgado dicen ahora. Bueno, oblicuo, interesado, capcioso. Sesgado.
Fue porque hay una expectativa colectiva y una nueva estrategia de supervivencia, que no es melindrosa, que nos representa, que dice que la mejor defensa es un buen ataque, que nada de enfriar la economía, que para conservar lo ganado hay que echar más leña al fuego porque ahora menos que nunca debe quedar gente afuera, y para eso hay que transformar, investigar, invertir, garpar, vender, crecer, guardar, repartir, todo a la vez… Por eso fue.
Fue por todas esas cosas, pero por sobre todo, antes que nada, fue por Ella. Ella y esa confianza en la democracia que transmite, esa creencia que fue reconstruyendo a pulso, gracias a esa fenomenal transferencia de poder que hizo al pueblo, y que muestra sus resultados: Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias, con publicidad igualitaria y a cargo del Estado, que tuvo un record de participación. Ganas, compromiso, poder que hemos recibido y ejercemos desde que la noción política volvió a nuestras vidas. Eso es estar empoderados. Es así de simple. Y eso es Ella. Ella, que así como redistribuyó el espacio comunicacional con la ley de medios, o las riquezas del país, con las retenciones y la recuperación de los fondos de los trabajadores cautivos en las AFJP; también fue artífice en la redistribución del poder en la sociedad y profundizó la noción y la construcción de democracia. Esta vuelta, más allá de Cristina, perdieron los medios, y ganó la política.
Busquen en el lugar correcto, muchachos, no ahí donde prenden la vela ustedes, si quieren explicar el rodillo de la Presidenta, como dice Luis de Boedo; la Aplanadora, al decir de otro entusiasta. El Vendaval, como advirtió asustado un gringo contrera. Porque fue un grito. Un anuncio. Una advertencia. Una carcajada. A ver si se enteran, muchachos. No se pregunten tanto, escuchen, transcriban, muestren nomás lo que nombra el pueblo. Su voluntad, su veredicto unánime. Hagan un minuto de silencio.
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