domingo, 24 de julio de 2011

EL QUE APUESTA A GANADOR, PIERDE


No paran de agraviar, de engañar, de mentir y de victimizarse… ¿estará bueno ganar así? ¿Va a estar bueno Buenos Aires con tanto tramposos manejando nuestros asuntos, cuatro años más? El que pregunta ya sabe la respuesta… algunos dirán que sí. Nosotros, se sabe, no. De esto hablamos hoy en El Gato Escladado...


Yo sé que hay que tener buena onda, hablar en positivo, no buscar pelea porque hay mucha gente a la que el conflicto le espanta. Pero la política es conflicto, y más vale hacer la propia, vivir con lo que uno cree y no decir como algunos compañeros bastante confundidos: “Ojalá hubiéramos tenido a un jefe de campaña como Durán Barba”… Supongo que ya se arrepintieron del deseo…

Ustedes saben, en El Gato no hablamos de autoayuda, no hacemos meditación zen, ni somos discípulos del guru Maharashi; tenemos otras pretensiones: una es tratar de quebrar el discurso imperante, que han monopolizado los grandes medios. Esa gente que ayudó a naturalizar la muerte, las desapariciones, los negociados. Los que dijeron que los asesinatos de Kostecky y Santillán eran parte de la crisis y no la responsabilidad del gobierno de Duhalde; medios que usan la extorsión, el insulto a la Presidenta, y las operaciones periodísticas como parte de la política. Y hoy omiten en sus páginas el vergonzoso ilícito de la operación macrista para ensuciar a Daniel Filmus, hecha además con la plata de los contribuyentes porteños. Para eso está El Gato: pasar tangos y hablar de historias desconocidas u olvidadas de la historia, y del presente que callan, claro. Es decir, hacer política.

Hoy tenía planeado hablar de planes y plataformas de gobierno para no conflictuar más a los asustadizos, porque alguien me sopló al oído que eso era piantavotos y yo tengo que conseguir ese voto por cabeza que pidió Daniel ayer en el acto en el obelisco; pero la realidad se empeña en imponer su agenda. Así que otra vez tendré que referirme a Macri y esa asociación ilícita de delincuentes y encubridores que parece ser su gobierno, porque otra vez sus miserias y mentiras nos han perjudicado. En una de esas contar la realidad también sirva para conseguirlos.

Una asociación ilícita para esquilmar la Ciudad

Nos han timado, porteños; nos han engrupido bien de bute, se han ciscado en nuestra buena fe. Se aprovecharon de nuestra panza llena y ese rechazo que nos da la política... Comenzaré con el jefe de Gabinete de Ministros y mano derecha de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta. Uno que cree que los porteños somos estúpidos. Uno que se la pasa echándole la culpa a los demás para no hacerse cargo de sus errores, de sus responsabilidades o de sus amnesias, hoy emparentadas con un delito. El jefe de Gabinete de Ministros de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta es un mentiroso. Un mentiroso que le toma el pelo a la ciudadanía porteña, y que pensó que el silencio cómplice y las maniobras distractivas pergeñadas por los medios del Grupo Clarín servirían eternamente para esconder sus engaños al pueblo de la ciudad de Buenos Aires. Y los de su jefe, Mauricio Macri. Lo siguen haciendo, pero no sé si esta vez podrán, porque el tamaño de la defraudación es gigantesco.

Y digo que el jefe de Gabinete de Ministros de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta es un mentiroso porque negó enfáticamente ante las cámaras de todos los medios citadinos conocer tan siquiera el nombre de Connectic srl y de Tag Continental, empresas a través de la cuales se articuló la campaña sucia contra el candidato Daniel Filmus. Y que influyó grandemente en el resultado de las elecciones del 10 de julio. Campaña de la que dimos cuenta aquí porque también recibimos esos llamados malintencionados que relacionaban al padre del candidato del kirchnerismo con Sergio Schoklender, destinados a confundir a los votantes e influir en su decisión a la hora de votar.

Y si dije delito hace un rato, sepan que no exageré ni medio; porque es la ley la que dice que “el que con engaños indujere a otro a sufragar en determinada forma o abstenerse de hacerlo será penado por la ley”. Es un delito en el Código Electoral Nacional, y se pena con hasta dos años de prisión. Y muy cerca de eso está Rodríguez Larreta. Y que quede clarete: es la justicia la que actúa y no Filmus, Tomada ni todos los que ellos acusan.

Los que son igualitos que los psicópatas, ¿no serán psicópatas?

Hubo un boquiflojo que el otro día dijo que sentía asco por la clase media satisfecha que votó a Macri. Estos funcionarios, en cambio, no le hacen asco a nada con tal de imponer su voluntad. Eso sí, desprecian al electorado: lo demuestran con sus hechos, aunque digan lo contrario. Son maestros en el arte de negar lo evidente y aplicar hasta el paroxismo el viejo recurso de acusar a otros de las tropelías que ellos cometen. Le endilgan a los demás sus falencias y culpas para demonizarlos. Así, hablan de concordia y pacifismo mientras atacan con violencia; se victimizan al mismo tiempo que agreden; ensucian a su alrededor para hacernos creer que están limpios; escapan como perro a la cebolla de la verdad y acusan a los demás de mentirosos; dicen ser perseguidos cuando son verdaderos inquisidores. Y simulan, simulan para dejar al otro siempre en falta. Es imposible razonar con ellos, porque no quieren o no saben y porque están protegidos por sus medios amigos, que ocultan lo que incrimina y esquivan las pruebas que los enfrentan con sus contradicciones. Son predadores sin freno que transgreden la ley porque es un obstáculo para sus planes, tipos incapaces de experimentar cualquier emoción genuina. Las palabras parecen no tener el mismo significado para ellos que para nosotros. Funcionan como psicópatas, igual que los psicópatas.

Pero volvamos a los hechos descubiertos antes de ayer. Durante los allanamientos que hizo la Gendarmería por orden del juez Lijo en Tag Continental y Connectic SRL, las empresas que hicieron la campaña sucia contra Filmus se encontraron contratos que las unen con el gobierno de Macri. Es más, la primera de esas firmas comparte oficinas con Durán Barba y Asociados, el consultor de Macri. Y ahí está, en ese contrato, la firma de Rodríguez Larreta, avalando el servicio de un sistema de llamadas automáticas, precisamente, y otorgándole el pago de 1.334.000 pesos. Nuestra guita. Además, los muchachos de Gendarmería que hicieron el allanamiento se llevaron de esas oficinas 30 computadoras, dicen los investigadores que desde cada una se hicieron unas 300 llamadas por hora, entre todas no menos de 9000 encuestas fraudulentas por hora y unas 100.000 por día. Mintieron Larreta y Durán Barba en la conferencia de prensa del viernes, como siempre, y encima se enojan y tiran mierda para afuera. Pero esta vez la verdad le estalló en la cara. Así reaccionan los culpables pescados in fraganti, con furia, cuando con sus malas artes violan la ley y son descubiertos. Los mentirosos quedaron con el culo al aire.

¡Y qué decir del jefe campaña de Mauricio Macri, Jaime Durán Barba!, que de ser considerado un genio por hacer de un tipo dos veces procesado un producto amigable para el electorado, es ahora el principal sospechoso de la jugada delictiva. Quiero recordar, porque no aparece mucho en otros lados, que este Mauricio Macri reinventado por el consultor ecuatoriano, actualmente continúa procesado por delitos gravísimos, como montar un aparato de inteligencia y ser parte de una asociación ilícita dedicada a las escuchas ilegales –un tema que hoy en Gran Bretaña se cargó al diario de mayor tirada y puso en la picota a la Scotland Yard, al gobierno y al primer ministro del imperio-. Los pierden las comunicaciones a estos muchachos, parece.

El golem del gurú

Y Macri, modelado por este gurú de la mentira en una marca convincente y convocante, tanto que el 33 por ciento de los porteños votó por él, volverá a ser jefe de gobierno, si no nos damos cuenta los votantes en esta segunda vuelta del 31 de julio, de la laya de ese tipo que no sabe explicar qué hizo con el altísimo presupuesto de la ciudad, el tercero más alto del país; ganará si no entendemos que tras esa figurita que a algunos brinda tanta confianza, hay un discurso vacío, engañoso, sin propuestas de cómo mejorar la vida de los porteños, pero capaz de tomar decisiones contundentes como dejar a los internos del Borda en el más absoluto abandono, o a los 500 pibes que se trataban en el servicio de Zooterapia porteño por cerrar ese lugar. Ganará si no nos apiolamos que esos ojos claros pueden ser fulminantes e impiadosos cuando la trivialidad y el facilismo quedan de lado y son confrontados con la realidad. Ganará si no nos apiolamos que tras la demonización de la política y la despreocupación adolescente que propone, no hay buenas intenciones, ni educación ni trabajo ni salud ni casas ni políticas inclusivas para los porteños, sino la frialdad de los negocios, donde ganan solo unos poquitos amigos del poder que se nefregan en la ley. Como los que ganaron la amañada licitación por las computadoras para los pibes de la escuela, pagadas tres veces más de lo que en realidad cuestan. Y eso sale del bolsillo suyo y mío. Eso es lo que garpamos todos, y no los sueldos de 678, como engañosamente dice Rodríguez Larreta para salvar su pellejo. Esa es la nueva política que dice hacer el PRO. Y para hacerla aplican a pie juntillas todo lo que aprendieron de Durán Barba, quien en uno de sus libros dice que “lo que importa no es la realidad sino la percepción que se tiene de ella”. ¿Pero podrán esta vez los globos de colores tapar el gravísimo engaño a los millones que recibimos esas llamadas? Es probable, porque los grandes medios han ninguneado el tema hasta desaparecerlo. Y no les trae culpa, ni la acción ni el término.

Lo que se esconde detrás del optimismo fatuo, de la alegría impostada, de los globos de colores y la música chipi, lo que sustenta la despreocupada buena onda que fueron el eje de la campaña del PRO no es otra cosa que la trampa, y la furia que provoca la verdad. Estamos a tiempo. Tenemos la oportunidad de enmendar nuestro error si no volvemos a creerle a Durán Barba y los productos de su laboratorio.

El arte de engañar

Sepan los oyentes, los votantes, que Jaime Durán Barba que además de ser un caradura inventor de una campaña sucia que pagaron los porteños, no es simplemente un mentiroso. Es un amoral. En su libro de propaganda política El Arte de Ganar -que podría llamarse tranquilamente El Arte de Engañar- enseña a aniquilar psicológicamente al adversario, a alterarle los nervios con ataques masivos, como dice literalmente. Y se vanagloria porque con esas técnicas un candidato perdidoso llegó al suicidio. Todo muy parecido a lo que decían los manuales de tortura franceses usados por los represores durante la dictadura.

Mucho se habló de por qué perdió Filmus, mucho también de las razones del triunfo de Macri en la primera vuelta. Pero en medio de la vocinglería triunfalista de la oposición al gobierno, nada se habló de que tras la negación de la política, estaba la política de amarillear Buenos Aires, confundiendo los símbolos de un partido, el PRO, con los que identifican al Estado porteño; algo prohibido por la ley. Nada se dijo que tras su odio a la política estaba la política de promocionar obras que nunca se hicieron; o la de hacer campaña sucia con afiches ofensivos y con información malevolente sobre el candidato del Frente para la Victoria, con páginas de Internet falsificadas; con millones de llamadas portadoras de encuestas engañosas, con las que nos bombardearon durante semanas –en mi casa recibimos cinco de esas llamadas, casi me creo que el papá de Filmus trabajaba con Schoklender-. Esa política aparentemente exenta de política no podría imponerse sino contara con el blindaje de Macri y su pésima administración, que hicieron los periodistas militantes del terrorismo mediático, a los que debemos seguir soportando los porteños en particular y los argentinos en general. Lo dije al comienzo y lo repito: ¿estará bueno ganar así? ¿Va a estar bueno Buenos Aires con tanto tramposos a cargo de nuestros asuntos?

La parábola del educador

Y ahora sí, la buena onda. Por lo dicho y por lo que diré, nosotros -yo y un vasto conglomerado de almas que me atrevo a llamar nosotros-, vamos con este muchacho que nació en La Paternal hace 56 lotes, que estudió en un colegio público, que hizo la secundaria a los ponchazos y se recibió en una nocturna porque tuvo que salir a yugarla. Vamos con ese muchacho tranquilo, que estudió sociología, que fue alfabetizador en barrios pobres, que fue docente y sigue siéndolo, y que en la calle, en el aula y en el claustro universitario entendió más temprano que tarde qué les falta a los que necesitan de verdad. Y por qué.

Nosotros y esperemos que sea cada vez más grande ese nosotros, vamos con este muchacho que nació un 3 de junio del 55 y que hace más de 20 años que está en la gestión pública; que no se enriqueció ni está procesado ni sospechado de participar en ilícitos. Vamos con este Daniel que fue secretario de Educación de la Ciudad y luego Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Vamos con este Filmus casado con Marisa, que tiene dos hijos y que impulsó la sanción de leyes trascendentales para la transformación del sistema educativo: como la Ley de Financiamiento Educativo, la de Educación Técnica Profesional, la Ley Nacional de Educación, la de garantía del salario docente y los 180 días de clase, la Ley del Fondo Nacional de Incentivo Docente, la Ley Nacional de Educación Sexual, la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Todo esto mientras su contrincante del próximo domingo se dormía en la Cámara de Diputados o directamente no iba. De 320 sesiones faltó en 280, si la memoria no me falla...

Lo que dice la mirada

Por eso vamos con este Daniel Filmus, hijo de un trabajador llamado Salomón, cuyo nombre fue bastardeado por los mentirosos, y que después de una vida de trabajo honesto llegó a ver a su hijo como senador y candidato a Jefe de Gobierno de su ciudad. Vamos con este Daniel Filmus que laburó en la ENTEL, que durante la dictadura, de puro guapo, en vez de irse del país o hacer guita o hacerse el boludo, se metió a laburar en derechos humanos. Vamos con él porque si gana va a impulsar el desarrollo del sur de la ciudad; porque si el domingo logra ese 50% más uno de los votos fortalecerá la economía y dará microcréditos para que los porteños puedan desarrollar sus proyectos de trabajo; vamos con este vecino de Colegiales que creará el Ministerio de la Tercera Edad para la integración y el cuidado de nuestros viejos; que como buen maestro pondrá más recursos a disposición de la enseñanza y el aprendizaje, con mejores salarios para los docentes y más recursos para las escuelas que hoy se caen a pedazos. Vamos con este Daniel Filmus, que si llega a triunfar en el balotaje, hará los subtes que Macri prometió y no hizo, los hospitales que Macri dijo que iba a hacer pero olvidó; que promoverá la cultura y estimulará a los artistas con nuevos centros culturales, que urbanizará las villas como la actual administración prometió y nunca cumplió.

Usted me dirá: ¿cómo sabe que Filmus va a cumplir sus promesas? Y yo diré: sencillamente por lo que hizo cada uno en el lugar que le tocó estar en estos años. Porque miro alrededor y veo los amigos con los que se junta cada uno. Y al lado de Macri está Durán Barba y de Filmus, el ministro Carlos Tomada, boga, docente, ministro de Trabajo y empleo desde 2003, que ayudó a que 5 millones de argentinos recuperasen el laburo, por ejemplo. Solo basta escuchar cómo hablan, o mirarlos a la cara y poner atención en lo que dice la mirada. Y yo confío y creo en esa mirada que el tal Durán Barba, considerado un genio para tanto idiota sin principios, quiso nublar con su habilidad de viejo tahúr, como recomienda en su libro de estrategias para ganar una elección. Puede haber mucho engaño, mucha propaganda, mucha trampa, pero la realidad en algún momento se manifiesta. Yo anhelo que sea ahora y que se compruebe el próximo 31.

¡Vamos Filmus, viejo y peludo nomás!

Somos grandes, cada uno de nosotros sabrá qué hacer cuando en el cuarto oscuro se enfrente a esas dos papeletas, que son verdaderamente dos opciones de vida. Un voto es una postura ética, un compromiso, un deseo. Pero esto no es solo una elección, es también una batalla entre una fantasmagoría y la realidad. Librada entre una pandilla de mentirosos al borde la delito y quienes pretenden una ciudad mejor sin macaneos.

Permítanme la metáfora turfística. Se me ocurrió que esta situación se parece en algo a una carrera de caballos. Porque en el turf, ustedes saben, cuentan las performances previas y la sangre del pingo, como los quilates del jockey. Y casi nada el azar, aunque sí lo imprevisto. Se elige un competidor después de mucho estudio, pero también por pálpito o por lo que sopló un datero. Y no siempre se apuesta al que la cátedra da como seguro ganador, ni gana el favorito. En esta elección, como nunca, hay que ir contra el tablero y no darle bola a lo que baten las pizarras. Aquí, por más que los sabihondos pontifiquen, el que apuesta a ganador seguro pierde por más que gane; y gana aunque pierda el que hasta ayer tenía menos boletos. Gana de verdad el que no pichicatea al pingo ni es el favorito de “la pelouse”. Aunque llegue placé.

¡Vamos Filmus, nomás! Se escucha el murmullo de los que rompen la lógica y dan chance al corazón. ¡Vamos Filmus, viejo nomás!, dicen bajito los porteños de ley, al ver que sus boletos son bien defendidos por el filetero. ¡Vamos Filmus, viejo y peludo nomás!, musita con aliento contenido y dientes apretados la popular. ¡Vamos, Filmus, como el viejo Legui!: apilado, corriendo de atrás, pegado a los palos y sin pegar. A convencer gente en estos quinientos finales; y tengamos el grito preparado para el próximo domingo, que en una de esas llegamos al disco cabeza a cabeza y hay final de bandera verde. Vamos, que por ahí el tablero muestra un “Ventaja mínima” a favor, y nos llevamos este gran premio con tanto lustre como un Nacional. Y ahí sí, a otra cosa, mariposa, y buenas noches, Bariloche.

2 comentarios:

  1. Turco; esto es lo más lindo que leí en todo este tiempo que lleva el proceso eleccionario de Capital.
    Está escrito con el corazón, de verdad. Pero con la cabeza.
    Habría que hacer un millón de copias y entregárselas a todos esos dormidos que están santificando a Mauricio en el altar del peor cinismo.
    Esos, que mayormente dentro de unos años van a decir con absoluta candidez: -"Yo no lo voté".

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  2. Gracias, Daniel por tu apreciación. Está escrito con el cuore, de veras. Un abrazo!

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